
El paisaje en gran parte de Japón parecía causado por el galope de los cuatro jinetes del Apocalipsis. A la desolación infinita dejada tras de sí por el megaterremoto de 8.9 grados en la escala de Richter y el tsunami que arrasó con todo a su paso en las provincias orientales al norte de la isla y a la amenaza de una catástrofe nuclear, ayer se sumó una intensa nevada que ha azotado de frío a miles de supervivientes y entorpece aún más las penosas labores de búsqueda de miles de desaparecidos y de limpieza de caminos para hacer transitables las dañadas carreteras.
Un total de 80 mil efectivos, entre soldados, policias y bomberos, trabajan a contrarreloj entre la nieve en búsqueda de supervivientes, aunque las autoridades señalaron que las esperanzas son casi nulas, ya pasaron 7 días del megaterremoto. En las prefecturas más afectadas, con la provincia de Miyagi, las labores de rescate ni siquiera han comenzado por la altura de las aguas y el nivel extremo de destrucción.

FUENTE: NHC networks
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