
Más de 700 habitantes permanecen aún evacuados en centros de refugios en espera del aviso de las autoridades para volver a sus casas. Se distribuyeron más de 6000 mascaras antigas a los residentes de Irosin, uno de los tres poblados más afectados por las cenizas.
En la localidad de Bulan, falleció un nene de 2 años de edad por un ataque de asma causado por el humo tóxico desprendido por el volcán. Ante esa situación, el Gobierno filipino ordenó chequear detallamente las condiciones de las personas que fueron alcanzadas por las explosiones.
FUENTE: Prensa Latina
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